El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, declaró el pasado jueves que su partido postuló candidaturas en los 212 municipios veracruzanos y que, a pesar de las amenazas del crimen organizado, todas las planillas fueron debidamente cubiertas.
Afirmó que el tricolor cumplió con la postulación de candidaturas en toda la entidad, de cara a la jornada electoral del próximo 1 de junio. Sin embargo, en una contradicción evidente, también reconoció que en cinco municipios aún hay candidaturas pendientes de resolución, lo que echa por tierra su afirmación inicial sobre la cobertura total.
En pocas palabras: no se puede sostener que se registraron candidaturas en todos los municipios y, al mismo tiempo, admitir que hay cinco casos sin resolver.
De acuerdo con información del Organismo Público Local Electoral (OPLE) de Veracruz, el PRI únicamente logró registrar 207 candidaturas a las alcaldías: 105 hombres y 102 mujeres. Es decir, no sólo no cubrió los 212 municipios del estado, sino que también habría incumplido con la paridad de género, según el Acuerdo OPLEV/CG153/2025 del Consejo General del OPLE-Veracruz.
No obstante, el verdadero problema para el PRI no está únicamente en las cifras o en los requisitos formales incumplidos. La mayor amenaza es su falta de competitividad. El partido enfrenta el riesgo real de ser desplazado como tercera fuerza política por Movimiento Ciudadano, que le sigue muy de cerca en intención de voto.
Las encuestas más serias no le otorgan al PRI más de 8 o 9% de apoyo, un porcentaje que lo deja peligrosamente cerca de la irrelevancia política. Y aunque en municipios como Orizaba podría tener alguna posibilidad, la fuerza del grupo encabezado por el alcalde Juan Manuel Diez Francos no garantiza el triunfo. Prueba de ello es que en 2024, en ese distrito, el priismo fue derrotado por Igor Rojí, quien fue nuevamente postulado por Morena, ahora a la alcaldía.
En poco más de una semana, los candidatos del PRI –como los de todas las fuerzas políticas– iniciarán sus campañas. Pero, a diferencia de décadas pasadas, los priistas parten hoy desde una clara desventaja.
La elección de 2025 podría marcar un punto de no retorno para el PRI en Veracruz. No sólo se perfila como uno de los procesos más adversos en su historia reciente, sino que su dirigencia estatal quedará registrada, sin exagerar, como una de las más ineficaces de casi un siglo. Incluso peor que la de Marlon Ramírez, y eso ya es decir mucho.
Si el PRI no logra replantear su estrategia, redefinir su identidad y reconectar con el electorado, esta elección bien podría sellar su paso de partido histórico a mera nota al pie de la política veracruzana.
@luisromero85
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